miércoles, 10 de agosto de 2011

BIBLIA O CELULAR


¿Se imaginan qué pasaría si tratáramos a nuestra Biblia de la misma forma que tratamos a nuestro celular y siempre cargáramos nuestra Biblia en la cartera, en el maletín, en el cinturón o en el bolsillo del traje?
¿Y si le diéramos una hojeada varias veces al día?
¿Y si volviéramos para buscarla cuando nos la olvidamos en casa o en la oficina?
¿Y si la usáramos para enviar mensajes a nuestros amigos?
¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella¿
¿Y si la diéramos de regalo a los chicos para su seguridad y para estar comunicados con ellos?
¿Y si la lleváramos cuando viajamos, en caso de necesitarla como auxilio y ayuda?
¿Y si echáramos mano de ella en casos de emergencia?
Al contrario del celular, la Biblia no se queda sin señal.
Nos podemos conectar con ella en cualquier lugar.
No precisamos preocuparnos por la falta de crédito porque Jesús ya pagó la cuenta y los créditos no tienen fin.
Y lo menor de todo: no se corta la comunicación, y la carga de batería es para toda la vida.

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